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viernes, 22 de septiembre de 2017

Q


Volver de Vacaciones.................. Ahhh!!!!



Se acabaron las vacaciones y hay que volver a la cruda realidad, Pues Sí!! 

Y la cruda realidad..... 

En la que se vuelve a la Rutina, una palabreja que tiene sus connotaciones opuestas, puede que la hayas echado de menos, o puede que no la soportes.

Pero volver significa muchas "cositas", entre ellas, darse cuenta de los "Kilitos" de más que se han puesto alrededor de nuestro contorno..... o me equivoco??

Total Como Estábamos de Vacaciones!!!!!!!!!!!!!!!






Ahora toca devolver La Salud y el  Contorno a nuestro cuerpo.






Claro, comienzan los nuevos propósitos de Septiembre, Dieta, me apunto al Gimnasio, dejo los Picoteos, Pollo, Pavo, Pavo, Pollo.........

Con el tiempo y con los años, nos vamos dando cuenta que todo esto se repite año tras año, y esos buenos propósitos no perduran en el tiempo.



Por Qué Ocurre Esto???????








  • 1.- Porque no estamos muy convencidos de lo que nos estamos proponiendo.
  • 2.- Porque no nos hemos propuesto un objetivo claro, conciso, alcanzable y factible, es decir que sea compatible con nuestro tipo de vida.
  • 3.- Porque no confiamos mucho en nuestra capacidad o en nosotros mismos.
  • 4.- Sea por lo que fuere...

VAMOS A TERMINAR CON ESTO!!!!!



Y para ello os cuento mi decisión...(por si os interesa)

1.- He meditado mi situación y he llegado a la conclusión de que debo tomar medidas, por dos razones fundamentales: 

          a) voy a cumplir 49 añazos y es una edad en la que los Kilos que se ponen Ya no se Quitan!

     b) mi salud se va a quejar si voy subiendo y bajando...poniendo y quitando Kilos.


2.- Me he propuesto unos objetivos alcanzables para mi persona, entre los que se encuentran of course, dieta (más que dieta es una revisión de mi forma de alimentación), y ejercicio (no necesito ser un deportista de élite), sino cuidar mi salud mental y física.




Esto es lo que os puedo ofrecer desde PilaRtes en nuestro nuevo proyecto M&M (Mujer y Menopausia), en el que vamos a cuidarnos tanto por dentro como por fuera, a base de:

- Ejercicios: (Adecuados, Divertidos, Efectivos....
- Baile: (no hace falta ser bailarín para realizarlo...
- Información: (Nutrición, Suelo Pélvico, Coaching....



Os espero en PilaRtes para daros toda la información que necesitéis sobre este tema y sobre Salud y Ejercicios en: 

Plaza San Juan de la Cruz,5     

28003 Madrid
www.pilartes.es



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Menopausia


Menopausia y mujer, mujer y menopausia, vamos a espantar a los fantasmas que traen consigo esta palabra, o mejor este dúo de conceptos.

El nombre de menopausia indica sólo eso, es el nombre de la última regla de una mujer,  nada más.

¿Y cuándo se sabe que es la última regla?

Aunque parezca una cuestión bastante clara no lo es tanto, porque antes de que la menstruación desaparezca totalmente, transcurre una época de desarreglos,  en los que se intercalan meses con y sin periodo, es la llamada premenopausia.
Según personas expertas en este tema, se considera menopausia cuando han pasado 12 meses sin sangrar nada.

Generalmente ocurre entre los 48 y 52 años, aunque hay casos en los que esta edad puede variar por diferentes razones, pero estas son las edades más habituales.
La causa de la menopausia obedece al cese en la función de los ovarios. 
El problema es que este proceso conlleva un sinfín de trastornos que se repiten casi con seguridad en el 80% de las féminas.

Esto es científicamente, pero la menopausia es algo más que dejar de tener la menstruación, supone uno de los cambios más importantes en la vida de una mujer, cambios tanto en el aspecto físico, emocional, como en el síquico.
Por esta razón, esta palabra siempre ha estado unida a muchas connotaciones y desde luego no muy buenas.

Supongo que cuando se comienza un nuevo periodo desconocido, muchas veces da miedo, simplemente por eso, porque no lo conocemos, nos crea incertidumbre y los cambios muchas veces no son muy bienvenidos por algunas personas, es difícil salir de la zona de confort en la que estamos instalados, que aun no siendo la ideal, por lo menos sabemos desenvolvernos  porque la conocemos.

Las nuevas situaciones quién sabe lo que nos traerán ¿verdad?

Y en este caso en concreto esta situación tiene muy mala fama.
Se une a palabras como vejez, gordura, final, problemas, fealdad, expresiones del tipo ya no sirves, ya no eres como antes, todo ha cambiado….

Sí, claro que algo ha cambiado, tenemos una desaparición casi totalmente de nuestras hormonas de referencia que son los estrógenos, con todo lo que ello significa, pero ya tuvimos un cambio parecido pero en sentido contrario cuando tuvimos por primera vez la regla, ¿Alguien se acuerda?

Aquellos momentos también supusieron una época de cambios, y a veces cambios locos, con unas subidas hormonales bastante incontrolables, pero con el paso del tiempo asumimos esos cambios y los hicimos nuestros ¿verdad?

Ahora se repite la misma situación pero al revés, hay que asumir que se va a producir un cambio, que como tal, deberíamos de estar informadas para adaptarnos lo mejor posible a la nueva situación.

El efecto secundario más conocido es la osteoporosis, pero también hay más riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, además de sofocos, aumento de peso, problemas del sueño, falta de autoestima, depresión, sequedad vaginal y problemas sexuales entre otros.

Como siempre digo, la información es poder, y si tenemos conocimiento de todos estos efectos secundarios que podemos sufrir, uno, todos o ninguno, vamos a estar más preparadas para cuando llegue el momento, y entonces, seguramente ya no será tan “horrible”.

¿Cómo prepararnos?

Por ejemplo con el ejercicio.

Como he dicho anteriormente el efecto secundario más conocido es la osteoporosis, que se traduce en la pérdida paulatina de tejido óseo con el consiguiente riesgo de sufrir fracturas óseas.

Si nuestro cuerpo está fuerte desde antes de llegar a esta edad, y nos hacemos los controles de densitometría adecuados, podemos mantener este problema a raya.

No nos olvidemos que nuestros huesos se refuerzan mientras sufren presiones, estas presiones hacen que las trabéculas,  que son como unas mallas que forman el interior del hueso, se estimulen y se llenen de más osteocitos, con lo que se consigue que el hueso se vea reforzado. (Esto ocurre así a “grosso modo”).
Por eso es tan importante el ejercicio físico antes, durante y después de esta época de menopausia.

Los médicos aconsejan andar una hora como mínimo diariamente, y no está mal pero yo creo que hace falta un poco más.

Se necesita un ejercicio que consiga mantener la estructura necesaria de los huesos para evitar esa pérdida de hueso o por lo menos retrasarla, un ejercicio metódico, controlado, técnico, adaptado a las necesidades, sano... pero que a la vez sea divertido, mejore la autoestima de la mujer y la sociabilidad, porque al perder estrógenos, que son las hormonas por excelencia de las mujeres, y  ganar peso entre otras, las mujeres tienden a perder autoestima, entristecerse a veces sin causa aparente, y hasta sufrir algún proceso de depresión.

No olvidemos que las hormonas que las mujeres dejan de tener en estos momentos, intervienen en infinidad de  procesos químicos del organismo y como tal, se necesita un periodo de  adaptación a la nueva situación, como decíamos antes.
Esta adaptación debiera tener prioridad, porque de ella depende en gran medida, que se mantengan esos conceptos tan importantes como son salud, bienestar.

Imaginaros que estas mujeres pudieran practicar un método de ejercicios sano, controlado, que fortaleciera la musculatura y mejorara la flexibilidad a la misma vez que la memoria, coordinación y equilibrio, para evitar caídas y con ellas posibles fracturas, y que además fuera divertido, fomentara la autoestima y la sociabilidad….

¿Os suena de algo?

No es por barrer para mi casa pero ya sabéis,

Para l@s que buscan algo más.....PILARTES

Gracias por estar ahí.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Suelo pélvico


¿Qué es el suelo pélvico?
¿Yo también tengo de eso?
¿Y para qué sirve? 
¿Y esa palabra tan rara?

Estas son algunas de las preguntas que me han planteado varias personas, cuando les hablo del suelo pélvico, es un gran desconocido en la inmensidad de nuestro organismo.
Pocas personas se percatan de que existe algo ahí, y otras pocas son las que se imaginan para qué sirve o por qué tiene tanta importancia de repente.

¿Pero cuántas personas sabemos sentir el suelo pélvico?
Qué fácil es sentir un pie, o doblar el codo, o rascarse la cabeza si se siente picor, pero si yo te digo, contrae el suelo pélvico, probablemente me mires con cara rara y me digas: “y tú más”, por si acaso.

Bromas aparte.

El suelo pélvico no es nada raro ni extraño, es algo que tenemos todos, es una estructura muscular y ligamentosa que cierra la cavidad abdominal por su parte inferior, y con esto se impide que las vísceras caigan al suelo, así de simple.

Forma como un rombo o una hamaca o un puente colgante, aunque algunos no estén de acuerdo con esta descripción de su forma, considero que es la más gráfica para imaginárselo.

Se extiende desde el coxis hasta el pubis en su diámetro longitudinal y desde un isquion hasta el otro transversalmente.

¿Por qué es tan importante esta zona del cuerpo?
Esta es la pregunta importante.
Por varias razones.

La más importante, a mi modo de ver, es por el gran desconocimiento que tenemos de esta zona, que hace que se encuentre como medio abandonada, con lo que puede llegar a degenerar en patología con más facilidad. 

No nos olvidemos que hemos dicho que son músculos, y estos deben de estar fuertes y elásticos para cumplir con sus funciones de movimiento, exactamente igual que el resto de músculos de nuestro cuerpo.

Las complicaciones que pueden derivar de un mal funcionamiento de esta zona entre otras es la incontinencia urinaria, y ahora sabemos que este hecho, estas pérdidas de orina,  inciden de manera muy negativa en muchos de los ámbitos de nuestra vida habitual, como puede ser el psicosocial, laboral, afectivo, sexual… prácticamente en todos.

Muchas veces nos centramos en patologías o les damos importancia según su grado de gravedad física, y no nos damos cuenta de que las que derivan en problemas síquicos o emocionales, pueden tener incluso mayor relevancia, porque son silentes, porque van horadando la personalidad poco a poco y  con ello, la capacidad de reacción.

En este caso la incontinencia urinaria, produce tal sensación de vergüenza que el aislamiento al que se someten muchas de estas personas, les puede llegar a pasar una gran factura.
Y aquí viene la pregunta del millón, ¿No sería mucho más fácil la prevención y la educación e información, que las complicaciones que desarrolla esta patología?

Unas campañas informativas sobre el suelo pélvico, sobre ejercicios para empezar a sentirlo, en especial atención a los grupos de riesgo, nos vendría bien a todos y sobre todo a todas.
Y digo esto, porque las mujeres, somos un grupo con mayor posibilidad de sufrir patologías relacionadas con disfunciones de suelo pélvico.

Fundamentalmente por tener nuestros órganos sexuales internos y una vejiga más grande con más capacidad con lo que pesa más, y genera más presión sobre esta estructura. Y después por los efectos de los embarazos y los partos, en los que esta zona sufre como ninguna.
Existen otros factores de riesgo como son la disminución de estrógenos y la menopausia, que también son exclusivamente femeninas, en las que la laxitud en estructuras musculares y/o ligamentosas como es este caso, se ve acelerada.

Y los demás factores de riesgo como sobrepeso, falta de ejercicio, enfermedades metabólicas, estreñimiento, etc. son extrapolables a ambos sexos.

La función del suelo pélvico es la de permanecer fuerte pero también flexible, para soportar las presiones de las vísceras internas en su continuo movimiento por ejemplo durante los movimientos respiratorios, cuando el diafragma desciende (inspiración), presiona estas vísceras, las cuales, se deslizan hacia el suelo pélvico, éste las sujeta y se ensancha un poco, (por este motivo es necesario que esta estructura mantenga también su elasticidad).
Cuando el diafragma vuelve a su posición, las vísceras también y el suelo pélvico hace lo mismo.

Existen infinidad de ejercicios para fortalecerlo, pero no olvidar que también hay que mantenerlo elástico. Pero para poder realizarlos de la manera adecuada y que sean efectivos, porque de eso se trata, lo más importante es sentirlo.

Sentir esa zona, experimentar con ella, visualizarla y mantener ese equilibrio entre tono muscular y elasticidad, son las claves para tener un suelo pélvico en buenas condiciones.

Hasta ahora existían sólo unos ejercicios de referencia para estos menesteres que eran los de Kegel, pero ya hay muchos más, y a mí me gusta mucho el trabajo sobre fit-ball (son esas pelotas grandes que ya están en todas partes). 

Es un trabajo muy interesante porque te permite aumentar la sensibilidad del suelo pélvico solamente con sentarse sobre ella con las piernas abiertas. Si se necesita se puede realizar un poco de anteversión de la pelvis, (consiste en llevar la pelvis hacia delante como si sacáramos un poco el culete hacia fuera). En esta posición podemos sentir mejor nuestro suelo pélvico, también podemos aumentar la sensibilidad si enrollamos una toallita y la colocamos entre la pelota y nosotros.

Espero que os quede un poco más claro qué es el “misterioso suelo pélvico”.

Si queréis ampliar información lo podéis hacer a través mi programa de radio “Todo lo que Pilartes puede hacer por ti”, que se emite los martes de 17h a 18h de la tarde, o a través de la plataforma Ivoox donde están subidos todos los programas de Pilartes, que se han emitido, incluido el que se refiere al suelo pélvico.

Y no os olvidéis que para l@s que buscan algo más…..Pilartes

Gracias por estar ahí.